Casi todos los médicos que nos dedicamos a la sanidad pública pensamos que el sistema no es sostenible o que precisa reformas estructurales profundas. También creo que la mayoría sabemos que los hospitales están muy mal organizados, que los cambios son lentos, y una vez que se logran están obsoletos, que los residentes no son los que eran-supongo que porque son más listos- y que los pacientes no son iguales que hace 20 años. Lo que sí sabemos es que nuestra empresa va dando palos de ciego: solo se ocupa de las listas de espera y de las medidas que tengan rédito electoral.
Nadie se ocupa de que la calidad científico-técnica sea un objetivo del sistema, no se contemplan los equipos de trabajo- todos somos sustituibles por alguien con nuestro mismo título-, todos los médicos somos iguales, el sueldo depende del nivel profesional-residente, adjunto, jefe de sección, jefe de servicio-independientemente del tipo de trabajo, de su penosidad, de su responsabilidad y de la necesidad de formación continuada.
El 30-40% de la remuneración de un médico hospitalario depende de las horas extra: guardias de presencia y localizada, programas extraordinarios de consulta o de cirugía, pases de visita de fines de semana y otros. En Navarra una hora de guardia de presencia física de un adjunto se paga a 24 euros/h antes de impuestos (17 netos), la hora de localizada a la mitad-en todas las profesiones la hora extra se paga más que la normal menos en la nuestra, se inventaron el concepto de atención continuada para estafarnos-.
Esta realidad esta variación de tareas y remuneraciones impide que los médicos compartamos los problemas y seamos capaces de unirnos para defender nuestras reivindicaciones laborales y profesionales. La afiliación sindical es muy baja y la participación en las elecciones sindicales también. Es curioso lo poco que hemos interiorizado que ya no somos profesionales liberales, somos trabajadores asalariados estatutarios, funcionarios, laborales o interinos. La mayoría de nosotros nos hemos preocupado por aprender, por adquirir destrezas técnicas, por estar al día, pero nos hemos olvidado de nuestros derechos laborales y de protegernos de los riesgos laborales físicos y psíquicos.
Nuestro futuro como grupo profesional de presión, eso que llaman corporativismo, es un recuerdo del pasado, el desempeño de nuestro trabajo no tiene nada que ver entre los diferentes médicos- los que pinchan, los que cortan o los que no pinchan ni cortan- o los que tratan pacientes o los que realizan trabajos no clínicos. No hablemos de aquellos que se dedican a la gestión, salud laboral, preventiva, o cargos administrativos.
Los interlocutores de los médicos con la sociedad o con la empresa sanitaria no son representativos- en gran parte porque nosotros no participamos-, están fragmentados y requieren una renovación desde sus cimientos. Los colegios de médicos sobreviven por la colegiación obligatoria, y cada vez que intervienen en algún conflicto público, sus opiniones huelen a naftalina.
Lo siento colegas pero eso de defender nuestros derechos laborales todos juntos creo que se ha acabado: no compartimos los mismos objetivos e intereses, excepto intentar tratar adecuadamente a nuestros pacientes. Nuestras condiciones laborales, horarios, demandas, responsabilidad, litigios, carga emocional, carga de trabajo y dedicación; no lo permiten.
La presencia en nuestros servicios de elementos que creen que se les paga por estar y no por trabajar enrarecen el ambiente, desmotivan y desprestigian nuestra profesión. Es urgente-como dicen ahora los políticos-“poner en valor” nuestro trabajo diario, excluir a los que no trabajan o impiden su desarrollo, formar equipos cohesionados y empezar a defendernos en pequeños grupos buscando apoyos en los que se compartan problemas y objetivos. ¿Por qué no asociarse todos los que trabajamos en las áreas quirúrgicas como ya hacen los médicos de atención primaria?
Sé que muchas de las cosas que he escrito pueden ser polémicas pero en ningún momento he dicho que el trabajo de un médico sea más importante que otro para su paciente; pero indudablemente debe de serlo para su empresa y para su remuneración dependiendo que haga, cómo y cuanto.
Muy interesante. Tanto que me has inspirado un post: http://medicablogs.diariomedico.com/unademedicos/2012/01/16/el-doctor-fausto-y-su-realidad-cambiada-o-malos-tiempos-para-la-lirica/
ResponderSuprimirUn abrazo